Sir Archibald tenia una casa llena de secretos. Cuando nos disponíamos a tomar el te en el ala oeste recorrimos un extenso corredor donde estaban colgados una serie de retratos de sus antepasados, dispuestos por fecha de fallecimiento. La serie era de un gusto decimonónico y bastante tétrico. Pero al llegar al ultimo retrato mis ojos no pudieron por menos que fijarse en el retrato que pendía de la pared. Se trataba de un hombre deforme. Al ver mi sobrecogimiento, Sir Archibald se detuvo y me dijo:
– Veo que se ha fijado en esta fotografía. No se engañe caballero. Mi familia es respetable, pero este es el miembro al que mas aprecio he tenido. Por otro lado, es el mejor amigo que un hombre pueda tener. ¡Fíjese bien!

Instantes después, y deteniéndome delante de la fotografía, observe complacido a que se refería. Había algo mas, escondido. ?lo ven ustedes?

deforme