Son jóvenes y ya se ha escrito de ellos miles de páginas. Qué podré agregar yo, que encima no se ni hablar bien francés. Además, ya han hablado de ellos gente que sabe bastante más que yo como David Bowie, David Byrne, U2, Beck, Björk y Coldplay, entre otros. El mismo Bowie recomendó comprar el disco de ellos en un acto de presentación de su propio disco.
Y es que, elogios aparte, estos canadienses fabrican en sus canciones un mundo, aunque oscuro, rabiosamente vital y con un aura arty. Las orquestas que se llevan a los conciertos golpean con ondas vibratorias la maraña de sueños y fantasmas que todos tenemos, haciéndote bailar y cantar, probablemente para exorcizar todo lo malo. Debe ser eso, porque acabas cansado incluso físicamente tras escuchar una canción de Arcade Fire. Me viene a la mente esta versión con David Bowie de Wake Up. Es de su primer disco, Funeral. Álbum que surgió de la inspiración tras las muertes de varios allegados al grupo.

Bueno, han sacado su segundo disco Neon Bible (ya hace algunos meses) y tengo que decir que siguen siendo, creo, la mejor banda que existe ahora mismo. Ea, ya lo dije. No quería ponerme en plan trascendental pero no he podido evitarlo. No, en serio. Son geniales, y encima por ser canadienses, simpáticos colgados.

He encontrado esta muestra, extraída del trayecto desde su camerino hasta el escenario. Ensayan hasta el último minuto, incluso en el ascensor. Y son así de incansables. Lo que yo daría por ir a un concierto de Arcade Fire.