Dijo Aristóteles que el hombre es un animal, pero a diferencia del resto, racional. Es decir, que usamos nuestro espíritu, nuestra parte inteligente. Creamos ideas, las comprendemos y las manipulamos. Pues bien, hoy día sabemos que todo esto está superado y que sí, será espiritual, pero más que controlar u ordenar esta parte etérea es ella la que nos controla a nosotros.
Para mí hay una trilogía fundamental (casi diría un Triángulo Irracional de las Bermudas) que me obsesiona y que es: miedo, asco y risa. Este es el verdadero misterio de la Humanidad. No las tonterías del amor, la locura o la ambición. Qué va. No hay cosa más arbitrariamente humana que la susodicha trilogía. Hoy escribo sobre el miedo.

¿Sobre qué tiene la gente miedo? Siempre se dice que existen los “miedos atávicos”, es decir, los que tenemos en nuestro subconsciente a lo largo de las generaciones. Los heredamos y, sin saber porqué, los padecemos. Sí claro, voy a tener yo miedo a que venga una bruja y me tire de los pelos, claro. Si es hoy día y cada uno le teme a una cosa diferente. Y eso realmente me llama la atención sobremanera. ¿Porqué unos sí y otros no?¿y de qué depende? La verdad es que yo he llegado a una de mis conclusiones sencillas y más que probablemente incompletas: el miedo o la capacidad de asustarse depende de dos factores
1) De lo irreflexivo que sea, es decir, cuanto menos piense uno menos miedo tendrá.
2) De lo rápido y reflexivo que sea uno, es decir, cuanto más reflexivo sea menos miedo tendrá y sobre todo cuanto menos tiempo tarde en pensar.
¿A que parece contradictorio? Pues no lo es tanto. El más miedica estará en el medio de esos dos extremos.
Si uno piensa casi nada sobre el miedo, le da poca importancia, lo obvia y punto. El miedo será como una picazón, o una rama que apartar en el camino. Sin más. Por el contrario, si uno relativiza y juega con el miedo, se ríe de él porque lo abstrae y lo separa de su vida personal, incluso hasta lo pasa bien con el miedo. En este vídeo se ve hasta que punto unas cosas dan miedo y otras no. El niño chico es genial, ni siquiera piensa qué es el miedo, y el hombre de la atracción de feria sabe que no va estrellarse y se deja llevar por las sensaciones:

También digo que hay que ser rápido pensando, y es que la mayoría de los sustos se producen rápido, inopinadamente. Por ejemplo, cuando te despiertas. Sus sueños se mezclan con el susto y no reflexionas sobre lo que estás viendo:

Véase también esto

Pero hay situaciones en las que todo nos da miedo. Se producen en entornos, atmósferas (¿os acordáis del juego Atmosphere?) sitios donde abandonamos nuestra capacidad de abstraernos, de concentrarnos y relativizar. Nuestras neuronas nos abandonan y nos dejamos llevar por el pulso de la sangre (la falta de riego) y la aceleración de las hormonas. Está bien ¿eh? yo disfruto con estas cosas, dentro de unos límites pues al dejar de controlar puedes hacer algo de lo que después te puedes arrepentir. Pero tontear con la parte descontrolada de nuestro consciente nos ayuda a comprendernos mejor. Se pasa mal, pero se aprende.
De todas formas, si alguien me asusta de improviso, suelo responder violentamente. Es mi subconsciente, no soy yo.