El otro día lo vi por Escolar y me quedé bastante impresionado. Porque las tonterías que podemos inventar para tranquilizar nuestras conciencias tales como la religión, las drogas, el sexo o la música de Georgie Dann, son siempre opciones personales. Ahora bien, cuando se las meten de pequeño a los niños, por ejemplo la panda de creacionistas que le han tenido que batir la cabeza a este pobre chaval, entonces nos parece algo indignante.

Concretamente, también es gracioso, porque si hay algo a lo que me recuerde este mequetrefe es a un mono repitiendo las consignas y los gestos de su amo. Increíble.