Pues sí, he ido a ver Elizabeth, con la esperanza de, por lo menos encontrarme alguna buena interpretación. Pero creo que fui bastante ingenuo al esperar más de este filón que han cogido los ingleses y que ya empieza a hartarme. Se trata de exaltar los valores de una reina anglicana (Elizabeth) en contra de los de otra católica (Maria Tudor) pasando por el la mofa del imperio más grande de la época, el del Felipe II, el Devoto. Que vaya tela el papelón que hace Jordi Mollá interpretando al emperador.

Me siento como Zapatero defendiendo a Aznar en la cumbre iberoamericana. ¡Nada más lejos yo del espíritu contrarreformista e inquisitorial que preconizaba Felipe II! pero vamos a ver, lo de la Armada fue suerte de los ingleses. Las acusaciones que se hicieron a María Tudor pasan por alto que Isabel I, también llamada la reina virgen, traicionó a su hermana (sí, María e Isabel eran hermanas) y acabó cortándole la cabeza. Derramaron la sangre de la que llamaban Bloody Mary (de ahí el nombre del combinado) así que maldita la leyenda negra que se acuerda de unas cosas y olvida otras.

Pero entrando en detalle de la peli, vale que Felipe II tuviera origen alemán y no hablara del todo bien español, pero si uno ve Elizabeth tiene la impresión de que todo el mundo habla correctamente menos el pánfilo del emperador que parece un mongolo meapilas. Sería meapilas, pero no mongolo. Para más mofa hay una escena en la que Isabel I habla perfecto alemán, haciendo alarde de su culta educación. ¡Pero si Felipe II hablaba cuatro idiomas!: alemán para la familia, italiano para la diplomacia, español para la guerra e inglés para hablar con los ingleses, que para eso también fue Rey de Inglaterra.

Una película absurda, que por tratar el tema de la guerra se abandona al lirismo exacerbado, de la que sólo destaco el vestuario (esquisito) y la banda sonora (épica). Actuación denostable de Mollá, actitud plana y poco creíble de Cate Blanchett y cansino Clive Oven en el papel de Walter Raleigh en el enésimo intento de dulcificar la imagen de los piratas, sanguinarios ladrones, de los que se rodeó la delicada Elizabeth.

Ah, y peor la primera que hicieron. Desde luego que peor.