Ahora la que tocaba era la de Leones por corderos, de Robert Redford (sí, qué pasa, voy mucho al cine). Había escuchado varias recomendaciones pero la que me hizo decidirme fue la que hicieron en La Rosa de los vientos, de Juan Antonio Cebrián. Lo cierto es que uno siempre se queda con sensación de que al final poco diferencia a los ciudadanos americanos en cuanto a sus ideas políticas. De acuerdo en que el tema de la guerra de Irak es controvertido en cuanto a que muere gente y, ¡diox!, eso es horrible y bla bla bla. Pero hay mucha hipocresía. Incluso hasta la periodista que interpreta Meryl Streep tiene planteamientos que aquí incluiríamos dentro del PP más radicalillo.

Y el personaje de Redford, pasando por encima de que va de buen rollo y de comprometido por la sociedad, al final y junto con todos los personajes, de lo que hablan es de un nuevo invento del patriotismo. El miedo, la patria, la entrega, el sacrificio, la guerra… todos esos conceptos están muy denostados por los americanos desde Vietnam y ahora con Afganistán e Irak. “Si queremos que nuestros votantes estén satisfechos” pensará algún ideólogo republicano de uno de estos thinktank, “debemos hacerles creer que apuestan por una nueva estrategia“. Como ocurre con el personaje de Tom Cruise. Deben engañarnos de otra manera para que nos traguemos la guerra.

Pues si esto es cine independiente y crítico, muy mal está EEUU. Eso sí, la considero una película muy recomendable para seguir entendiendo a los americanos, que continúan obsesionados por la guerra. Las interpretaciones están fenomenal, incluso la del chavalito universitario que mantiene una larga charla con Redford. Mal que bien, contestan al gobierno, y algo de contrapoder cabe. Además se me hizo corta a pesar de que la mayor parte del tiempo se la pasan hablando. Es por eso que se dicen algunas cosas, bastantes, interesantes.

Pd.: como dato curioso, desde el punto de vista de la traducción, aparecen en español prácticamente todas las palabras que salen escritas en la película. Este avance tecnológico me hace reflexionar sobre si nos merece la pena traducir tanto y no fomentar el esfuerzo, el dinero y la técnica en ver las películas en su versión original. Siempre será mucho más enriquecedor.