La han traducido como Una mirada en la oscuridad y es la última peli que me ha pasado mi hermano. Es el mi dealer. Me llamó la atención sobre todo por el tratamiento de imágenes que recuerda un montón al la película del Señor de los anillos de dibujos animados en la que superponían los colores a figuras humanas para tratar de dar mayor “realismo” (técnica de rotoscopio) sin perder la estética cómic. Tiene una técnica más depurada y atractiva.

Basada en un relato de Philip K. Dick (El autor entre otros libros de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? o Minority Report), capta la esencia de un futuro no muy lejano en el que una droga muy extendida empieza a generar psicosis en EEUU de tal forma que es perseguida como la peste. Un policía antidroga (Keanu Reeves) persigue a un traficante (Keanu Reeves) mientras se hunde en una agujero de autodestrucción. La sustancia “D”, como la llaman, genera una disociación de la persona de manera que los dos hemisferios luchan por controlar el sistema nervioso, y creo que el director plasma esta sensación muy bien con la técnica artística citada.

Es psicodélica, alternativa, caótica, chocante, narcótica… pero me ha gustado. El intento de hacer algo diferente en cuanto a plasticidad de la imagen te mantiene atento al menos a los sinuosos dibujos que se superponen a los actores. Ahí creo que está una gran punto flaco, no se ve bien a Wynona Ryder, Woody Harrelson, ni a Robert Downey Jr. Al niñato de Keanu sí que le da más expresividad, el jodío.

Probablemente no a todo el mundo le guste, porque hay que estar un poco hecho el cuerpo para verla. Pero realmente es una propuesta interesante que os recomiendo. Pierdes el control del guión, te deja flotar en la indefinición temática. Es duro, pero las imágenes te llevan. Y sobre todo aprendes algo sobre el ser humano: nuestra visión está distorsionada completamente. Todo lo que vemos, lo cambiamos.

Por último decir que este director (Richard Linklater) ha conseguido captar mi atención así que le echaré un vistazo más adelante. Ya os contaré.

Mi calificación: 7