Soy un poco lento actualizando, pero últimamente los escritos largos los estoy dejando para mi tesis. Este espero que no sea tan largo como el anterior.

Llevaba algunos meses intercambiando posts, comentarios e impresiones diversas por la blogosfera con dos blogueros cordobeses y como yo soy un tío analógico en el fondo, al final siempre quiero poner cara a la gente con la que estoy hablando. Que en el fondo esto es lo que me alucina de todo esto de la web 2.0, que detrás siempre hay personas humanas*. Carlos y Miguel han sido para mí todo un descubrimiento en la red. La familiaridad y cercanía que había creado el conocimiento previo a través de los blogs se vio confirmada totalmente en nuestro encuentro. Como se suele decir, tal y como si nos conociéramos de toda la vida.

Este tipo de encuentros cada vez tienen más sentido, y en cada ocasión veo más claro que las redes sociales sólo funcionan si el contacto virtual se ve respaldado de alguna manera humana. Esa cercanía es difícilmente reemplazable por otra, aunque precisamente lo que hace la Red es acercar a los que están lejos. Lo que me gusta es que algo tan complejo como pueda ser el código, los microchips o los protocolos de intercambio de datos se vaya humanizando y dando forma a nuestra medida. Hay quien dice que también nosotros nos vamos convirtiendo en máquinas, pero cuando hablo con mis amigos Jilguero y Lamalgama veo a amigos, compañeros de viaje, y entonces las máquinas tienen sentido.

Un abrazo, compañeros.

(Por cierto, la próxima vez tenemos que hacernos fotos que se nos pasó por alto)

* Sí, ya sé que no se escribe asín.