Hace unos días que se lleva hablando del fin de los blogs de manera apocalíptica (quizá contagiada por el discurso económico) desde varias tribunas blogueras. Hasta el amarillísimo 20Minutos se ha hecho eco de ello. También Sergio Rodríguez en su Catalejo, citando a un artículo de Paul Boutin.

No veo otro motivo que el seguidismo babeante de lo que dicen las cabezas de cartel por parte de los que quieren sacar un rédito económico a esto de los blogs. Mientras anuncian el diluvio, los demás seguiremos blogueando tranquilos en nuestras casas, en nuestras bitácoras. Porque aunque el objetivo de un blog es que te lean, como dice el ilustre Serguio Rodríguez, la proporción lectores/blogs leídos dinamiza un tejido que seguirá sirviendo a muchos internautas a pesar de que a algunos del Star System, les haya dado por cerrar el suyo.

¿Qué no tienen tiempo? Lo que pasa es que no le sacan dinero. Yo no uso mi blog para ganar dinero, lo uso porque me sirve. Y si alguna vez lo abandono será por motivos tan personales que tal razonamiento queda bastante lejos de explicar porqué lo haría. Todas estas “modas” quedarán como justificaciones onanistas de ingenieros de la mercadotecnia. Y qué ridícula la pose del gurú, profetizando el fin.