You are currently browsing the monthly archive for noviembre 2010.

Hoy, escuchando la entrevista que le hicieron a Borges en 1980 en el programa de televisión A Fondo, he recordado con el autor el poema que le dedicó a su madre, muerta el año anterior a la entrevista:

Jorge Luis Borges

El remordimiento

He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.  

Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida

no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.

Trata del sentimiento de tristeza que le queda a Borges por no haber sido feliz para que su madre lo viera así. Y eso le genera ese remordimiento.

Del fervor y la lástima que emana el poema se desprende, sin embargo, una lección que he querido recoger para mí y es la de no crear remordimientos por la falta de felicidad. Es decir, es necesario buscar la felicidad por muchos motivos, pero quizá uno de los más importantes es que ayudar a los demás a ser felices también.

No quiero llegar a la edad del ilustre escritor y tener que escribir un poema parecido.

¿Hasta cuándo se abrirá la sociedad entera a los medios digitales de debate? La reflexión que hace Gabilondo no es para nada nueva, pero el problema, creo, es que se tenga que seguir diciendo todavía. Es normal que en la aparición de las innovaciones tecnológicas los más apegados a estas tendencias sean ciudadanos “especializados” en estos campos. Es decir, una parte mínima de la sociedad y en muchos casos excluyente por lo críptico de las redes que se establecen debido al conocimiento previo, exclusividad, competitividad, profundidad del conocimiento y en muchos casos, pocas habilidades sociales.

En la sociedad hay miles de redes y miles de tipos sociales entremezclados que ni usan estas tecnologías ni van al paso de lo que sucede, pero son la sociedad. Y si no entendemos que todos somos una misma red, intentar hacer reflexiones sobre el “impacto en la sociedad de las nuevas tecnologías” me parece más que cojo. Sobre todo si miramos estadísticas de uso y de conocimiento.

Lo mismo que al estudiar Historia tenemos, por un lado, las dinastías de reyes, jerarcas y clase dominante, por otro lado existe la intrahistoria. La de los miles de individuos que conforman la gran masa de la población que son en realidad la sociedad. Lo malo es que tendemos a llamar “sociedad” a lo que se refieren las revistas del corazón. A mi, los verdaderos “ecos de sociedad” que me interesan son los de la gente que trato a diario, y frikis no hay tantos.

En la Avenida de la Constitución de Sevilla, encontré esto en el escaparate cerrado de Viajes Marsans.

Mientras que los presidentes de las empresas nunca pagan sus errores, los trabajadores ven morir sus esperanzas. Ahora yacen los cadáveres de esos sueños (de esos sueldos) en medio de las avenidas. Y siguen sin pagar los que deben.

 

Mi twitter

RSS RSS del Podcast

  • Se ha producido un error; es probable que la fuente esté fuera de servicio. Vuelve a intentarlo más tarde.

Redes

Campañas

Neutralidad en la Red