¿Hasta cuándo se abrirá la sociedad entera a los medios digitales de debate? La reflexión que hace Gabilondo no es para nada nueva, pero el problema, creo, es que se tenga que seguir diciendo todavía. Es normal que en la aparición de las innovaciones tecnológicas los más apegados a estas tendencias sean ciudadanos “especializados” en estos campos. Es decir, una parte mínima de la sociedad y en muchos casos excluyente por lo críptico de las redes que se establecen debido al conocimiento previo, exclusividad, competitividad, profundidad del conocimiento y en muchos casos, pocas habilidades sociales.

En la sociedad hay miles de redes y miles de tipos sociales entremezclados que ni usan estas tecnologías ni van al paso de lo que sucede, pero son la sociedad. Y si no entendemos que todos somos una misma red, intentar hacer reflexiones sobre el “impacto en la sociedad de las nuevas tecnologías” me parece más que cojo. Sobre todo si miramos estadísticas de uso y de conocimiento.

Lo mismo que al estudiar Historia tenemos, por un lado, las dinastías de reyes, jerarcas y clase dominante, por otro lado existe la intrahistoria. La de los miles de individuos que conforman la gran masa de la población que son en realidad la sociedad. Lo malo es que tendemos a llamar “sociedad” a lo que se refieren las revistas del corazón. A mi, los verdaderos “ecos de sociedad” que me interesan son los de la gente que trato a diario, y frikis no hay tantos.