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Los papeles olvidados guardan recuerdos inesperados y, a veces, gratos.

El otro día rebuscando entre algunos viejos folios encontré una hojita suelta que contenía un cuestionario sobre una obra de teatro y pude ver el título “Tempestades”, de Ricardo Frazer. Enseguida se me vinieron montones de recuerdos del colegio.

Resulta que este actor/juglar recorrió (y por lo visto sigue activo) un buen número de colegios por toda la geografía española llevando sus espectáculos “Sin ser soy“, “Tempestades” y “Para que tu me oigas“. En mi caso vino al Colegio Guadalete, de El Puerto de Santa María, aunque muchos son los que me han comentado que lo vieron en su instituto y que se quedaron, de alguna u otra forma, impresionados. Para mí supuso quizá el mayor acicate que me hizo desear entrar en algún grupo de teatro, allá cuando tenía 15 años. Cuando llegué a la Universidad fue de las primeras cosas que pregunté: “¿dónde se actúa aquí?”. Ya luego me di cuenta de que en la universidad el drama existía mucho más allá del aula de teatro, pero esa es otra historia.

En cuanto a este comediante argentino, recuerdo su caravana apostada en la puerta del gimnasio. Como yo vivía al lado del colegio me ofrecí por la tarde a ayudarle a descargar el equipo de luces y atrezo. El tipo era de unos modales exquisitos, de una educación rayana en lo cortés. Al mismo tiempo muy cordial y amigable. Viajaba con su compañera cuyo nombre no recuerdo pero que me pareció una completa devota de Frazer. Era mayor para ser una grupi. La complicidad que tenían se me asemejaba a una relación madura aunque aventurera y juvenil al mismo tiempo. Viajar por toda España en esa caravana no era de espíritus conservadores.

Cuando terminamos de descargar alguien sacó unas cervezas y entonces el actor comentó algunas anécdotas antes de cenar, como aquella en la que un poco aterrado recordaba a unos alumnos de un colegio en Galicia que destrozaban los reposabrazos con navajas en una atitud más que violenta. El suelo retumbaba también cuando armaban bulla y el actor dudó por un momento si salir a escena. Yo siempre he despreciado la estupidez adolescente y la violencia irracional que nos entra en esa etapa/enfermedad de la vida. Por ello le preguntaba y me asombraba de cómo soportaba a todas las manadas de niñatos que habrían pasado como público delante de él. Teniendo en cuenta que recitaba a Shakespeare, Neruda o Ibsen. Siempre creí que poseía una capacidad hipnótica que conseguía capturar la atención de las mentes más difusas, como la de un adolescente de 15 años.

Recuerdo que había un momento al final de la representación que hablaba al público y trataba de convencernos de la importancia del teatro y de la fuerza de la poesía así como que todos debemos fomentar esa virtud interior de apreciar la belleza y así comprendernos mejor a nosotros. Incluso pedía a un voluntario que subiera al escenario para proponerle un ejercicio (básico en la técnica Stanislavski) para llorar. Era un momento muy tenso pero muy emocionante. Al final del post hay un vídeo que por fortuna alguien ha colgado donde se recoge ya no el momento justo después de la obra sino cuando se iba el público y se quedaban los que querían conversar con él. Me reconozco en cualquiera de los niñatos que se quedaba embobado viéndole.

Yo, como muchos, quedé impactado de nuevo cuando vino por segunda vez con su espectáculo “Tempestades” (primero había sido “Sin ser soy”) tanto, que me salté un día de colegio para ir a verlo con un amigo (Curro, estés donde estés, fue un gran día) de nuevo a Cádiz, no recuerdo a qué instituto. Después de su actuación y cuando ya se habían ido todos, nos quedamos mi amigo y yo con él y tras pedirle que nos firmara los correspondientes folletos le confesamos nuestra travesura y aunque nos lo reprochó bien que estuvo charlando otro buen rato con nosotros. Simplemente disfrutaba de la vitalidad al contar sus anécdotas y de su enorme entusiasmo en todo lo que hacía.

Ya no volvió a venir a mi colegio, así que me quedé sin poder ver su tercer espectáculo, “Para que tu me oigas”. Pero con gusto lo vería ahora, o cualquiera de su repertorio aunque recuerdo con especial cariño “Tempestades” por su soberbia transformación desde un joven aspirante a músico al anciano León Felipe.

Necesitaba reivindicar a este juglar que despertó tanto en mí como en muchos otros el gusto por el buen Teatro y la buena Literatura.

Esta es su página web:

Cultural Tempestades

Estos son algunos vídeos que he querido rescatar de la Red pues las grabaciones en directo de actuaciones teatrales siempre son malas. El teatro es en directo.

Las explicaciones de Ricardo Frazer después de que el público ya se había ido:

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Este es el último corto en el que he actuado. Siempre me recorrerá la vena dramática, hasta que me muera…

Corto “Eva&Nada” Dirección y guión: Raül Rey. Interpretado por Esperanza Guijarro, Alicia Jurado Quesada, Manuel Ramos y Raül Rey. Edición: Nicolas Gauthier

Viendo este programa de Punset me ha llamado la atención la teoría de este psicólogo de la Universidad de Hertfordshire (Richard Wiseman) por el que nuestros pensamientos son modificados por los actos así como los actos son modificados por nuestros pensamientos. Y las dos cosas ocurren al mismo tiempo.
En teatro mi profesora (Daidee Veloz) me enseñó que una actitud positiva en un personaje se creaba al comienzo a veces simplemente desde la manera de andar. Una posición corporal adecuada provoca actitudes adecuadas a esa posición: tristeza, alegría, altivez… Este mecanismo corporal estaba regido por un sexto sentido que posee el cuerpo y que pocos conocen, la propiocepción.
En definitiva, hay un balance en nuestro organismo que pide equiparar actitudes y gestos de manera equilibrada, y por eso conseguir que alguien a quien has insultado o molestado vea compensado su agravio es necesario compensar muy intensamente este mal que se ha hecho pues el sentimiento de agravio es muy fuerte.
Intentaremos estar más pendientes de ello.
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Pues aquí comienza mi andadura podcastera, con ayuda de blip.tv para mis primeros pasos. Ha resultado más fácil de lo que pensaba. Espero que os guste el resultado. Como siempre, me encantará escuchar vuestra opinión sobre los que se pueda mejorar así como colaboraciones con cuentos que elaboréis vosotros mismos. De hecho algo hay ya pensado en cuanto a colaboraciones, pero se irá trabajando.

Sin más, he aquí el podcast.

Capítulo 1

“Orozco, el faquir” de Juan Yanes

http://www.ivoox.com/orozco-faquir_md_2241598_1.mp3″ Ir a descargar

– Cabecera de A dos metros bajo tierraOrozco, el faquir (en Máquina de coser palabras)

– Música descargada de Jamendo: Between two worlds por Maya Filipi?

– Os podéis suscribir al podcast en iTunes, aquí.

Hoy voy a aprovechar para recomendar a unos amigos míos que llevan en el cartel unos cuantos años ya con esta y otras obras. Se llaman El Calvo Invita y traen un espectáculo basado en sketches tipo clown. Son realmente tronchantes las historias que montan como la recreación de Felipe II Vs Rey Arturo, las andanzas de unos acróbatas rusos venidos a menos o las historias de unos quinquis hinchas de fútbol.

Con un humor absurdo a veces, van presentando las historias con el objetivo principal de hacer reír pero siempre con el chiste blanco. Recrean situaciones disparatadas donde reina el sentido común del sinsentido, que es el menos común de los sentidos. Menos, incluso, que el sentido común.

Bueno, no os lío más. Aquí os dejo los datos. ¿Venís conmigo?

“No hay bar que por bien no venga

Sala “La Fundición”. Del 26 al 29 de junio, 21.00 horas y los domingos a las 20.00 horas. Entradas: 10 euros, 8 euros para estudiantes, pensionistas y grupos; a la venta en la sala de lunes a viernes de 10.00 a 15.00 horas, los días de función de 19.00 a 22.00 horas, los domingos de 18.00 a 21.00 horas. Posibilidad de reserva en reservas@fundiciondesevilla.es.

El sábado tuve la oportunidad de visitar las instalaciones de ICAS, antiguo Monasterio de San Clemente, cosa que tenía muchas ganas de hacer porque me interesaba la adaptación que habían hecho para los nuevos usos. Todo porque había un espectáculo al que ya había tenido ocasión de acudir en otro sítio. El contexto era la programación de la Circada que termina hoy. La actuación que fui a ver se titulaba Match de improvisación, ¿y qué es eso? Pues una mezcla entre “deporte” y “teatro”. Dos equipos parejos de actores son arbitrados por un MC (maestro de ceremonias) que a su vez da los títulos, los estilos y los tiempos de las improvisaciones que cada equipo tendrá que hacer. Mixta, individual, repetida… con estilos como culebrón, libre, de miedo, tipo Shakespeare, o al estilo de Quentin Tarantino.

Al terminar cada tanda de improvisaciones el público vota, y aquí es donde más juego da el espectáculo. El público siempre participa y canta, hace la ola e incluso tira bolas de papel al árbitro. Realmente divertido esto último. Y al final no importa quién gane, te ríes hasta llorar y te pasas un rato genial. Nunca es igual precisamente por que son improvisaciones, pero sé que este grupo de actores (de diversas compañías) se reúnen de vez en cuando a hacer estas competiciones pseudodeportivas que más parecen ensayos bien preparados. Más de uno creerá que está viendo una obra de teatro, pero lo que se ve se está creando en ese momento.

El público votando

Como cuando los cuenteros narraban historias al hilo de sus pensamientos y el público vibraba arrobado por el desarrollo de la trama. No os perdáis un match de estos si tenéis ocasión.

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